Lecciones que nos Enseña Nuestro Peso. Parte 3 de 4


Compartido en inglés por Marc David. Institute for the Psychology of Eating.

Traducido y adaptado al español por Mónica Del Valle Pérez. PsicoNutrición-México.

Mientras lees este artículo ten en mente esta pregunta:

Pensando en los temas del peso, la comida o la salud, ¿se ha manifestado en tu vida la lección de AMOR?, ¿de qué forma?

Como hemos venido comentado en Blogs anteriores sobre este tema, vivimos en un mundo en el que el peso, la grasa corporal, los kilos de más, y perder o ganar peso se están convirtiendo en un asunto primordial.

La preocupación colectiva acerca del peso es uno de los dilemas más grandes que impactan de manera poderosa la mente y el cuerpo humanos en muchas naciones y muchas culturas, y ciertamente ocurre en la nuestra. El dolor y el sufrimiento que se experimenta alrededor de este tema es muy profundo y nos va debilitando a muchos niveles. Es claro que lo que estamos haciendo para perder peso no funciona y sólo conseguimos estar cada vez más frustrados.

El tema es muy complejo y no puede ser tomado a la ligera y por ello es importante que arrojemos luz sobre este asunto. Es necesario que nos “salgamos de la caja”, que salgamos de la forma convencional de mirar esta cuestión a fin de encontrar estrategias que de verdad funcionen.

Dicen que Einstein afirmaba que querer resolver un viejo problema usando las mismas viejas estrategias de siempre, claramente no nos llevará a ir más allá de ese problema. Entonces tal vez estemos dispuestos a mirar hacia otras dimensiones para encontrar las piezas faltantes en este rompecabezas del peso.

Así que revisemos el tema de la ESPIRITUALIDAD.

Volvemos sobre este concepto, que ya elaboramos en la ocasión anterior, antes de dar paso a la lección de hoy, porque no es común ver las cosas con esta óptica. Por favor, si alguien siente que no resuena con el término “espiritualidad”, le proponemos substituirlo por “Desarrollo de carácter” o por “Crecimiento personal”. Usen el término que prefieran si este no les agrada; pero por favor, no tiren el agua de la bañera con todo y niño… ábranse a recibir.

Ya les mencioné en la entrada anterior, que hay una dimensión que va más allá de lo que el ojo puede ver. Hay una arquitectura oculta en el universo. Hay fuerzas invisibles que nos mueven y guían de las cuales sabemos muy poco. A través de la historia, los grandes santos, sabios, profetas, religiosos y otros líderes espirituales, han estado de acuerdo que cuando nos adentramos en la dimensión de lo sagrado o lo espiritual, nuestra visión se empieza a abrir y empiezan a surgir nuevas posibilidades.

Cuando hablamos de peso estamos incluyendo los retos inherentes a tratar de perderlo, al dolor de no tener el peso que quisiéramos, a tener que lidiar con los prejuicios y las críticas de los demás, y a lo terribles que pueden ser nuestros propios comentarios acerca de nuestro peso y nuestro cuerpo.

Una de las lecciones más importantes que nuestro peso nos enseña es:

AMOR

¿Lo habías pensado? ¿Cómo podemos aprender una lección de amor a partir de algo que la mayoría de la gente odia: el exceso de grasa corporal? Pues este es exactamente mi punto.

La inmensa mayoría de la gente ha aprendido que el peso extra es el enemigo a vencer, y que debemos atacarlo, matarlo de hambre, derrotarlo a base de ejercicio… y que una vez que se vaya, finalmente el odio hacia nosotros mismos desaparecerá y finalmente podremos empezar a amarnos.

Pero ¿cómo podemos esperar que el camino del odio, el ataque y la devaluación hacia nosotros mismos tenga como destino final el amor? Eso es imposible. El viaje da forma y define el destino final. Un viaje de odio no lleva al amor.

Una gran excusa que la gente usa para no amarse, es tener exceso de grasa corporal. Es terrible la cantidad de odio que hay dirigido hacia uno mismo cuando no nos gusta lo que muestra la báscula. Y esa es una manera espantosa de vivir, para qué más que la verdad. Duele profundamente.

Esa tremenda cantidad de energía que gastamos en odiar nuestro cuerpo, nos roba de la posibilidad de vivir la vida plena y armoniosa que estamos supuestos a vivir. Nuestra vida se reduce a estarnos quejando, lamentándonos de formas poco eficaces y muy poco motivantes, que nos dan la sensación de estar en una bruma de auto-conmiseración y aborrecimiento. Y le estamos privando al mundo de todos los dones que podríamos estar compartiendo en plenitud. ¿De eso se trata la vida…? ¿De quejarnos y no estar a gusto en nuestro propio cuerpo, en nuestra propia “casa”?

Por eso decimos que el peso extra, para mucha gente, representa simple y llanamente una lección de amor. Es una lección espiritual. Se trata de aprender a amarnos sin condiciones, del verdadero amor incondicional. ¿Acaso tú le dirías a tu bebito que no lo vas a amar hasta que pierda toda esa grasita y tenga abdomen de lavadero? Suena absurdo, ¿no? Pues así es como nos hablamos a nosotros mismos… sin respeto, sin compasión, sin amor.

La comida y el peso son maestros muy poderosos para muchas personas… pero debemos estar dispuestos a escuchar y a aprender las lecciones que nos enseñan a fin de poder llevar una vida plena con toda nuestra energía puesta en cuestiones que nos apasionen… (claro que a veces eso representa una amenaza pues implica movernos de nuestro cómodo lugar de “pobres víctimas” y de dejar atrás las mil y una excusas que tenemos para no empezar realmente a vivir).

Los retos con el peso nos piden conectar con un amor superior. Nos piden crecer de formas que no siempre nos gustan. Nos indican que es hora de ir más allá de nuestros juicios mezquinos y que encontremos el amor por nosotros mismos, incluso en estos lugares en los que el amor ha estado ausente de nuestras vidas.

¿Puedes ver qué te pasa cuando vas leyendo esto, cuando lo vas reflexionando? ¿Consideras que estás listo para al menos intentar dar el paso y abrazar una nueva forma de mirar a los retos que trae el peso para ti? ¿Quieres intentar hacerlo de una manera diferente?

El amor por uno mismo y la aceptación de lo que es… el amar las cosas como son, es una de los actos más poderosos que podemos hacer los seres humanos. No se trata de rendirse, para nada. Se trata de salir victorioso en el amor. Y de usar el amor a nosotros mismos como un motor que nos mueva para ir exactamente a donde deseamos ir a fin de vivir una vida vibrante y plena.


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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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