¿Cuál es la conexión entre los Alimentos y la intimidad?


Me encanta hacer conexiones especialmente de cosas que no siempre son evidentes. Hoy en día, además, todo parece tener que ver con conectarse o hacer conexiones. Y más las que son instantáneas. Esto ha transformado por completo a la humanidad.

Nuestro cerebro logra todos los prodigios que nos sorprenden cada día por su gran cantidad de células nerviosas y el número de conexiones. Mientras más conectado está el cerebro a otras células nerviosas y a otras en todo el cuerpo, más evolucionados somos. Se dice que perdemos nuestra inteligencia, memoria, capacidad cognitiva y de pensamiento en la medida en que nuestras conexiones neuronales disminuyen con la edad o la enfermedad.

También hay todo tipo de conexiones entre los alimentos y nuestra relación con ellos que no siempre notamos. Por eso hoy vamos a hablar de la conexión entre la comida y la intimidad.

Una parte importante de la experiencia humana se centra en la intimidad. Por intimidad me refiero al contacto que nos hace ser vistos por quienes somos, que acaso nos hace un poco vulnerables y que también nos hace conectar con otros seres humanos de una manera que nos conmueve, que nos hace sentir sinceros, vivos, reales y de alguna manera amados.

Por supuesto, con algunas personas tenemos más intimidad que con otras. Muchos tenemos una serie de amistades íntimas, pero su número acaso no sea muy grande. Podríamos tener conexiones íntimas con nuestros padres, hijos, familiares, compañeros de trabajo y más. Por supuesto, tendemos a tener más intimidad en relaciones estrechas como el matrimonio o en amistades de mucho tiempo.

Algunas personas tienen un profundo deseo de intimidad, especialmente la que tiene que ver con una relación significativa. Esa intimidad puede nutrirnos de muchas formas y darnos esa sensación de plenitud que tanto anhelamos.

Algunos se consideran afortunados cuando tienen al menos una conexión íntima que los satisface. Pero muchas veces, tenemos un gran deseo de intimidad y no lo tenemos… entonces podemos caer en un estado de sufrimiento, dolor y malestar. Podemos experimentar una nostalgia dolorosa y sentir un gran vacío en nuestras vidas. Y en esos momentos, es mucho más fácil recurrir a la comida como sustituto simbólico de la intimidad que buscamos.

Sustitutos simbólicos, es un término psicológico que describe un rasgo peculiar de la psique humana por el cual buscamos la aproximación más cercana de lo que queremos, pero no tenemos.

¿Si no tengo intimidad en mi vida, cuál es la forma más fácil de conseguirla?

Bueno, para mucha gente la respuesta es: la comida.

Seamos honestos: el acto de comer puede ser una experiencia muy íntima y placentera. Amamos el tener intimidad; la deseamos, la queremos probar, nos gusta sentir el placer de estar en una relación íntima, tenemos comunión con ella, nos emocionamos cuando la tenemos, acaso sentimos un poco de miedo si se siente muy bien, disfrutamos de la sensación que nos da y literalmente la consumimos. La queremos devorar... ¿Qué tal queda esa descripción para la intimidad… y para la comida?

La intimidad nos puede llenar de maneras muy profundas, y de la misma manera puede hacerlo la comida.

Conozco personas que tienen problemas con comer en exceso, compulsivamente, que comen de manera emocional. Para muchos es un reto la regulación del apetito así como otros hábitos no deseados. Hallan un deseo de intimidad que se redirecciona hacia el sustituto simbólico que está más a la mano: la comida.

En cierto grado, no hay nada malo en esto. Es natural, por así decirlo. Somos humanos. No somos perfectos.

A veces necesitamos algunos buenos sustitutos simbólicos. Nos ayudan en los tiempos difíciles. A menudo se convierten en un puente o en una transición que ayudan a cerrar la brecha entre los comportamientos literales y nuestros deseos más profundos.

La “bronca” viene cuando le damos demasiado peso a los alimentos como fuente de intimidad.

Así que vale la pena preguntarse: Si tengo un reto con la comida, ¿puedo ver la conexión entre mi experiencia con la intimidad o mi deseo de ella?

A veces, de plano no nos apropiamos ni reconocemos el profundo deseo de intimidad que quisiéramos en nuestra vida. Queremos que el mundo piense que somos independientes. Queremos mostrar a todos que lo podemos hacer solos. Queremos ser autosuficientes.

Todo eso está bien, excepto cuando enmascara una verdad más profunda. Si la intimidad es importante para ti, permítete acreditarlo.

Creo que muchas personas cometen el error de quedarse atascadas en soluciones rápidas que les quiten el dolor de no tener la intimidad que desean. Es decir, piensan que pueden tener la profundidad e intimidad que quieren a través de la comida y entonces olvidarse de lo demás. Y se sienten muy frustradas.

Tal vez uno de los primeros pasos para atraer verdaderamente una relación de intimidad a nuestra vida consiste en estar en una relación más profunda con uno mismo. Una de las mejores maneras de tener dicha relación es hacer un inventario honesto de lo que somos y lo que realmente queremos en el nivel más profundo de nuestro ser.

Cuando tocamos ese lugar, instantáneamente se siente que hay una magia que nace. Y a partir de ahí, muchas cosas buenas pueden ocurrir en nuestras vidas.

¿Cómo crees que cambie tu relación con la comida si logras una mayor intimidad contigo y con los demás?

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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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