La relación con nuestro cuerpo limita o ayuda a atraer lo que deseamos


En primer lugar, al ser la relación con nuestro cuerpo un espejo de nuestra relación con la vida, vamos a imaginar qué mensaje le estoy enviando al universo a través de los mensajes que envío a mi cuerpo.

¿Le hablo a mi cuerpo con odio y resentimiento o con amor y aceptación?

Si yo me digo cosas feas, ¿cómo voy a esperar que alguien me diga cosas lindas?

Si yo me denigro y me rechazo, ¿cómo quiero que alguien me acepte y me valore?

¿Acaso estoy esperando a que desde fuera me venga el amor y la aceptación que yo misma soy incapaz de darme? ¿Espero que alguien más valide lo que yo soy incapaz de ver en mí?

La verdad es que si yo me ataco y me desprecio, aunque llegue alguien que en principio me diga cosas lindas, es muy probable que pronto esté yo cuestionando la validez de las afirmaciones de ese otro, dado que no encuentro el espejo o el eco en mi propio sentir hacia mí misma. Y es muy probable que pronto empiece yo a buscar pruebas de que no es verdad lo que ese otro me dice o que no es del todo confiable… sólo para corroborar mis creencias de que no soy digna ni suficiente.

Si por lo general estoy ansiosa con respecto a mí misma, a cómo me veo, a lo que otros piensen de mí, pues lo mismo sucederá en mis relaciones con los demás.

Como dice mi maestro Marc David del Institute for the Psychology of Eating, primero hay que conseguir / tener / creer en el resultado final que esperamos.

¿Qué quiere decir esto? Que en vez de decir “cuando esté delgada me voy a amar y me voy a aceptar”… mejor hay que decir “a partir de hoy me amo y me acepto, así como soy”… y, créeme… cuando esto salga de lo más profundo de tu corazón, todo en ti y a tu alrededor va a actuar en consecuencia… tu cuerpo estará más vibrante, más feliz, más pleno… al margen de las condiciones externas en que ahora mismo se encuentre… y de la misma manera, tu alma, tu espíritu y tu corazón estarán plenos y vibrantes… y te convertirás en un imán que atraerá gente maravillosa a tu lado… irradiarás ese amor y esa aceptación de tal forma que muchos espíritus afines querrán estar cerca de ti para nutrirse y al mismo tiempo te nutrirán a ti.

Entonces, hasta por conveniencia… ¡hazlo! Empieza por amarte y aceptarte tal y como eres ahora… tal y como estás ahora…

Y a partir de esa aceptación empieza a ver qué partes de ti quisieras cambiar a fin de ser más tú, más plena, más vibrante.

¿Puedes ver cómo la relación con tu alma y con tu cuerpo puede ayudarte a atraer eso que deseas?

¿Te quejas de tu mala suerte en el amor… o puedes reconocer en qué medida conspiras contra ti misma al no amarte tú en primer lugar?

Déjanos un comentario por favor.

#Aceptación #quererte #amorpropio #felicidad

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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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