Distrés o Eustrés


Distrés o Eustrés… ¿sabés qué es? Sin lugar a dudas hoy en día casi todo el mundo se encuentra en una situación de incertidumbre, tanto en el ámbito económico como en el social, laboral, de salud… todo eso nos tiene en un continuo estado de estrés en donde estamos inundados de emociones negativas.

Es como si estuviéramos en un paraje desconocido, con hambre y sed, y en donde no sabemos cuáles son los peligros inminentes que nos pueden poner en riesgo… y para colmo no se ve ningún lugar en donde nos pudiéramos refugiar o escondernos… y sentimos muy cerca la presencia de fieras salvajes que en cualquier momento pueden matarnos… así lo siente nuestro cuerpo…

Claro que hemos desarrollado estrategias de supervivencia, pero esas emociones negativas, ese estrés constante, esa continua sensación de peligro nos obnubilan el cerebro y muchas veces no nos dejan echar mano de todas las habilidades de supervivencia que sí tenemos. Estamos irritables, deprimidos, desconcentrados, desmemoriados y agotados.

Tal vez me digas, “Oye, Mónica, no todo el estrés es malo”… y tienes razón… Cuando somos capaces de reaccionar con agilidad frente al desafío estamos bajo los efectos de algo que se llama estrés positivo o eustrés. En la sangre hay adrenalina y noradrenalina, lo que nos mantiene con vitalidad… hay dopamina lo que nos permite enfocarnos y sentir placer… y hay serotonina que nos da la sensación de confianza y de poder hacer frente a los desafíos.

Pero si no paramos a descansar y a restaurar nuestro sistema… y por parar digo que cada 90 minutos máximo nos demos un descanso, nos movamos, respiremos, escuchemos un poco de música relajante, tomemos un poco de agua… entonces lo que haremos será poner en marcha el estrés negativo o distrés. Desaparece la adrenalina, noradrenalina, dopamina y serotonina… y en cambio estamos llenos de cortisol, lo cual nos hace sentir irritados, agotados, incapaces de concentrarnos y de tener claridad al momento de tomar decisiones. En vez de sentir confianza e ilusión, sentimos ira, miedo y desesperanza. Imagínate si eso va más allá de 90 minutos… 90 días… semanas y semanas de estrés… de distrés.

Démonos cuenta de cómo el distrés nos perjudica… nos quita vitalidad y pone en riesgo nuestra salud. Mientras más tiempo estemos así, peor se pone la cosa.

Para nuestra evolución es muy bueno tener periodos de eustrés, que nos fuerzan y nos llevan al límite… pero hay que saberlos alternan con momentos de recuperación y reparación.

El distrés también se produce cuando por largos periodos nos hemos sentido incapaces de hacer o lograr lo que anhelamos. Esta es una incapacidad aprendida a través de nuestra forma de pensar, la que genera cambios físicos y mentales que son profundamente limitantes y que nos encierran en un círculo vicioso del cual sentimos que no podemos salir.

Por eso cuanto más “distresados” nos sintamos hay que tratar de no caer en pánico y desesperanza, sino de convencernos de que podemos superarlo y de que hay una salida. No es fácil salir del desaliento, pero si ya sabemos cómo opera esto, al menos lo intentaremos. De ahí que les recomiendo escribir sobre nuestras emociones negativas como una guía para salir de ese estado pues al escribirlas se elimina mucha de la negatividad y vemos una posible salida.

Soy Mónica del Valle, Psicoterapeuta y Coach en Psiconutrición: nutrición del alma. Nutre cada área de la vida… nutre tu cuerpo… y también nutre tu mente, tu alma, tu espíritu y tu corazón. Y expresa plenamente tu potencial, el mundo te necesita.

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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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