¡Tengo Ansiedad!

Después de seis meses de estar encerrados en nuestras casas, todos hemos pasado por distintas emociones, y una de ellas es la ansiedad.



La ansiedad es una emoción muy común, especialmente cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones desconocidas o que nos sacan de nuestra zona de confort. Ante un panorama en el que no sabemos qué va a pasar a ciencia cierta, nos estresamos ante la posibilidad de un peligro y es cuando aparece la ansiedad.

La ansiedad, a diferencia del miedo, se manifiesta ante peligros que no están sucediendo en ese momento, pero que nuestra mente ve como posibilidades. Por ejemplo, si vas a la sabana, y te encuentras con un león, el miedo de que te ataque y te coma es real, ya que el peligro, en este caso el león, está presente frente a ti (y quizás esté hambriento). Sin embargo, si estás en tu casa, planeando un viaje a África, y te angustias porque un león podría devorarte, eso sería ansiedad.

Te puse este sencillo ejemplo para que se entendiera de una manera simple. Pero la ansiedad te puede atacar en cualquier situación que te genere estrés. Habrá personas que el hecho de tener que hablar en público les genere ansiedad. Presentarse a una entrevista de trabajo, hacer un examen, actuar en una obra de teatro, en fin, disparadores de ansiedad hay tantos como personas que se enfrentan a situaciones que los sacan de su zona de confort.

Como toda emoción, la ansiedad no es buena ni mala. Todo va a depender de la reacción que te cause y de cómo influye en tu vida. Puede despertar en ti un estado de alerta y activación que te permita adaptarte a la situación que enfrentas. Esto lo puedes ver cuando te enfrentas a un reto, sobre todo si es la primera vez, y que, al no saber qué esperar, pones todos tus sentidos alerta ante cualquier imprevisto.

Pero, por otro lado, está la ansiedad paralizante. Hay personas que no se atreven a salir de sus casas por miedo a que les pase algo (y muchas veces no saben o no pueden definir qué es ese algo en concreto).

También se dan casos de ataques de ansiedad en los que no existe un motivo aparente, y otros, en que el nivel de ansiedad está desproporcionado en relación al peligro que se percibe. Por ejemplo, las personas que tienen terror de hacer compras por Internet por miedo a que les roben su dinero. Si metes los datos de tu tarjeta en una computadora de un sitio público, con una red pública y en una página no segura, es muy probable que te roben tu dinero, y tu miedo está justificado. Sin embargo, si la compra la haces en tu computadora, con tu red personal, tienes un software que no permite ataques cibernéticos y te fijas que sea una página segura, tu miedo es desproporcionado. Y conste que, en ambos casos, el peligro es real.

¿Cuándo estoy frente a un trastorno de ansiedad?

Como ya lo dije arriba, cuando te genere un malestar importante que interfiera con tu vida cotidiana. Además, te debe ser, si no imposible, al menos sí muy difícil controlar dicha reacción.

Posibles síntomas


· Puede aparecer aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, sensación de ahogo, opresión del pecho, sudoración, escalofríos.

· Sensación de entumecimiento o de hormigueo.

· Náuseas o molestias abdominales.

· Temblores, mareo o incluso desmayo.

· Una crisis de ansiedad genera una situación de pánico que presenta síntomas similares a los del infarto.

Es importante prestar atención a los síntomas para prevenir que la persona que los padezca sufra crisis más severas.


Los trastornos de ansiedad son más comunes y frecuentes de lo que solemos admitir. Es vital conocer cómo manejar, e incluso llegar a controlar, sus síntomas. Pero eso lo veremos en la próxima entrada del blog.

Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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