• Mónica Del Valle

Tu Sol interior

Hoy es Navidad. Hoy es un día de calma, de recogimiento, de estar... estar con nosotros, con la familia, con los amigos... de disfrutar... y, siguiendo la entrada anterior del blog, de pensar cómo queremos que ese nuevo sol, que ese niño sol, que ese niño dios nazca en nosotros.


Te comenté en el blog anterior que muchas tradiciones festejan el nacimiento divino justo en estas épocas... y esto se hacía desde hace muchísimos años, miles de años. ¿Por qué precisamente alrededor de los días del Solsticio de invierno? Pues porque justo en estos días es la noche más larga del año... y justo ahí es cuando la oscuridad está al máximo, cuando ocupa el mayor número de horas del día.



Pero también es justo cuando, a partir de ahí, el día, el sol, le va ganando terreno a la oscuridad. Por eso se celebra el nacimiento del dios niño. Es chiquito así que todavía no puede vencer por completo a la oscuridad. Pero su sola presencia empieza a vencerla. La luz empieza a crecer y su poder se empieza a manifestar.


Por eso te invitaba a que al margen de la religión que profeses o incluso si no profesas ninguna, que veas estos días, esta época, como una invitación a reflexionar sobre eso viejo, eso oscuro, eso no deseado que quieres que muera, que se vaya, y sobre eso nuevo que ha de empezar a surgir.


Las respuestas las encontrarás en el silencio, en la paz interna, en la reflexión. Este silencio no se trata simplemente de una ausencia de ruido, sino que es un silencio que sostiene, un silencio que nos lleva más allá de lo temporal.


Se trata de dejar de ver las cosas como algo que “nos pasa”, dejar de ver la vida en función a los traumas o malas experiencias que hayamos tenido, y vivirlas en función a nuestro lugar en el mundo y nuestra participación activa en él. No se trata de la sobrevivencia, ni de la apariencia, ni de aparentar ser algo que no eres, ni siquiera de buscar complacer. Se trata de reconocer que tienes algo único que busca ser expresado y que además has de compartirlo; has de prodigarte con los demás, aunque sin mermarte.


Te das en amor, en compasión, en comprensión. Pero eso te lo das a ti primero. Y así estarás fuerte y en armonía para poder ayudar y apoyar a los demás. Te quiero proponer un ejercicio que suelo recomendar a mis personas queridas y que yo misma hago cada año.




Toma una pieza de papel o un trozo de cartulina, del tamaño que desees. Mi recomendación es el tamaño carta a fin de que sea fácil de conservar. Consigue tijeras y algo con que pegar. Y recorta muchas imágenes de revistas. Imágenes que te agraden y también imágenes que te desagraden.


Y luego haz una meditación. Tómate el tiempo para estar contigo, a solas... y reflexiona sobre aquellos aspectos de ti que quisieras que fueran diferentes. Sobre aquellas cuestiones que sientes, y sabes, que no te han permitido expresar tu mejor faceta, que no te han ayudado a ser la mejor persona que puedas ser. Y también evoca aquellas situaciones que quisieras dejar atrás.


Luego selecciona las imágenes que representen todo eso que quisieras cambiar, dejar ir o transformar. Guarda las imágenes que no utilices. Ya te diré después qué hacer con ellas. También puedes incluir palabras, dibujos hechos por ti o fotografías. Y pégalos en tu papel o cartulina.


Conserva tu collage durante una semana y ten el propósito de verlo cada día, al menos durante dos o tres minutos. Y ve si hay cosas que añadir, cambiar o matizar. Y empieza a pensar qué vas a hacer activamente para dejar ir esas conductas, actitudes, pensamientos, sentimientos... o cómo podrás colaborar para que las cosas o situaciones que te molestan sean diferentes.


Escríbelo en un papel antes del día 28 y agrégalo a tu collage. Puede ser en una hoja, o pueden ser pequeños papelitos en donde escribas palabras clave y que pegarás en tu collage.



Después, entre el 29, 30 y 31 de diciembre rompe y quema ese collage. El humo se llevará tu mensaje y tu intención de cambio.


La próxima semana te diré qué hacer con las otras imágenes y como hacer la segunda parte del ejercicio, aquella en donde te abrirás a todo lo bueno.


Feliz Navidad y que tengas un gran fin de año 2019.


#Navidad #cambio #transformación #ritual

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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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