• Mónica Del Valle

Cómo salir de tu zona de confort sin perderte en el camino


Ya viste qué es tu zona de confort, así como los beneficios que obtendrás al salir de ella. Muy bien, pero ¿y cómo le hago? me preguntarás. Porque queda claro que decirlo es mucho más fácil que hacerlo, pero, aunque parezca difícil, no es imposible.

Hay tres métodos, por llamarlos de alguna forma, para lograrlo.

El primero es el que podríamos nombrar como “El consejo gratuito”. Es el que usa la típica tía “Haz cosas nuevas sin miedo al qué dirán”. Y sí, es cierto, pero cuando andas con la duda de si me atrevo o no, necesitas algo más que un par de recomendaciones.

Y es aquí donde vamos al segundo método, que es la “Guía de acción”, la cual es el objetivo de esta entrada del blog. Sin perder más tiempo, empecemos.

1.- Ponte desafíos importantes

Si quieres tener un verdadero desarrollo personal tendrás que ponerte límites que, en efecto, te hagan salir de tu zona de confort. De muy poco te servirá que, como meta te pongas cambiar de sabor de helado preferido, aunque, claro que esto puede ser uno de los puntos que te ayuden a hacer cambios más significativos.

Es normal que sientas miedo, nervios o ñáñaras, como gustes llamarle, aunque, para variar ¿por qué no decirle emoción?

Pequeñas acciones que te ayudarán a salir de tu zona de confort: Aprende algo que se te dificulte (como matemáticas u otro idioma); busca un nuevo puesto en tu trabajo o considera otras ideas de negocio, si eres emprendedor; domina algún miedo que tengas (hablar en público, miedo a las arañas, a volar en avión)

2.- Haz las cosas diferentes

Y aquí tú decidirás qué tan profundos pueden ser estos cambios. Yo te sugiero que empieces con cosas sencillas, a fin de que te vayas acostumbrando a tener un pensamiento creativo y flexible.

Por ejemplo, báñate con agua fría; si cuando comes fuera siempre tomas tequila, por decir algo, cambia de bebida, incluso por alguna no alcohólica (y viceversa, si nunca tomas alcohol, prueba un cambio); sal a la calle vistiendo algo extravagante; cambia tu ruta para ir al trabajo (o incluso tu medio de transporte, podrías ir en bicicleta), ve otro género de películas, escucha otro tipo de música.

3.- Haz cambios a tu medio ambiente

Y no me refiero a que te pongas en plan ecologista, que no estaría mal, sino a cambios en los espacios que te rodean.

Cambia el color de las paredes de tu casa; cambia de silla en tu oficina, e incluso hasta podrías mover tu escritorio para que tengas otra vista; ve a un restaurante que no conozcas, en vez de regresar al mismo de siempre; haz un pic-nic en el jardín o en un parque a la hora de la comida; si trabajas desde tu casa, hazlo ahora en una cafetería; múdate (ya sea de la casa de tus papás, si aún vives con ellos, o de casa, si tienes la propia. Hazlo aunque sea temporal); considera un trabajo en otra ciudad o en otro país. Pero sobre todo, viaja lo más que puedas.

Hay cambios más drásticos que otros. Tú eliges si empiezas por los pequeños y luego escalas a los más grandes o si prefieres quedarte en esos pequeños cambios que, sin duda, harán tu vida más emocionante.

4.- No te compres tus excusas

Quien quiere hacer algo encontrará el modo; quien no quiere hacerlo, encontrará una excusa” Y no te juzgues por tenerlas, después de todo el miedo a perder tu comodidad y enfrentarte a lo desconocido es muy natural. Así que ten un buen argumento para desbaratar tus excusas. Y recuerda lo que dice un maestro: "No hay mejor pretexto que la realidad", así que busca la forma de darle la vuelta a esos pretextos.

5.- Sal a conocer gente nueva

Si siempre sales con los amigos de toda la vida y convives con las mismas personas es lógico que estés hablando de los mismos temas y viendo los mismos puntos de vista de toda tu vida.

¿Que te da miedo? ¡Por supuesto! Hazlo con miedo, pero hazlo, no te paralices. Actúa con naturalidad y verás que todo irá fluyendo sin grandes contratiempos.

¿Sugerencias? Habla con 3 personas distintas en la calle; sal con alguien a quien tiene tiempo que no ves; sorprende a un familiar al que nunca le hablas y llámale; dale los buenos días a tres extraños que te encuentres caminando (además te ayudará a sentirte más feliz, es un efecto de ser amables); si tienes una habitación disponible en tu casa, puedes rentarla (y ganar un dinero extra); si te vas de vacaciones, quédate en un hostal y comparte habitación; conoce personas que compartan gustos contigo (puedes inscribirte a un curso de cocina, a un taller de redacción o a un club de aeromodelado, por ejemplo).

6.- Apóyate en tus amigos y familiares

Cuando quieres hacer un cambio importante en tu vida el principal miedo es que te dejen de querer. Es por esto que el apoyo de los tuyos es muy importante. Y no sólo eso, sino que pueden ser un sostén cuando tu voluntad se desquebraje. Sus palabras de aliento serán el combustible que te dará nuevos bríos.

Cuéntales qué cambios quieres hacer y por qué quieres hacerlos. Sin duda te darán su apoyo.

7.- Explora tu faceta espiritual

Cuando estás en el proceso de un cambio importante en tu vida, conviene hacer un alto en el camino y meditar. Ya sea que creas en un ser superior o sólo en la fuerza de tu espíritu, conéctate con él y obtendrás la calma necesaria para continuar con tu lucha.

8.- Desacelérate

El ritmo de la vida moderna nos trae todo el día corriendo de arriba abajo (cosa que es muy valorada por la sociedad), y esto te genera estrés. Pon pausa, respira y tómate el tiempo para observar tu vida, interpretarla y tomar la mejor decisión. Eso te va a quitar la angustia de no saber si vives o sólo sobrevives. Piensa, no te limites a reaccionar.

Despierta antes de tu hora normal y aprovecha el tiempo para salir a caminar, meditar, escribir o hacer cualquier actividad que disfrutes y que tu apretada agenda no te permite disfrutar; desconéctate de las redes sociales, e incluso de tu teléfono y tu correo por un par de días (puedes pedirle a alguien de confianza que los atienda por si se presenta alguna emergencia). Deja de usar el celular mientras conduces ( aún y cuando estés en el alto).

9. Confía en ti mismo y sigue tus corazonadas

Aunque en el punto anterior te recomendé que te detuvieras a pensar en tus acciones, a veces resulta divertido dejarte llevar por tus corazonadas y no buscar tener el control de absolutamente todo de lo que pasa en tu vida.

Recuerda lo que decía Blas Pascal: El corazón tiene razones que la razón desconoce. En ocasiones toca ponderar y analizar y en ocasiones toca seguir tu intuición, escuchar a las razones del corazón.

Cuando aprendes a confiar en ti y sueltas este control y aceptas el resultado, pase lo que pase, estarás más cerca de salir de tu zona de confort. Déjate llevar y suelta de vez en cuando las riendas.

10. Crea un sistema de pequeñas metas

Mónica ¿no me dijiste en el punto 1 que me pusiera metas importantes? ¡Quién te entiende!

Te explico. Así como un maratón no se gana saliendo a correr como caballo desbocado, sino con una planeación kilómetro a kilómetro, así debes hacer con un cambio importante en tu vida. Éste deberá estar compuesto por pequeñas acciones, como las que te he puesto de ejemplo en cada uno de los puntos anteriores, y las irás cumpliendo paso a paso.

Cuando tienes una meta muy grande ante ti es más fácil que te sientas abrumada y claudiques a mitad del camino. En cambio, si ves que el primer paso es pequeño, te vas a sentir con la capacidad de cumplirlo. Al hacerlo te sentirás muy bien y tendrás la disposición de seguir con el segundo, y así sucesivamente, hasta alcanzar esa gran meta que te propusiste en el principio.

Puedes hacer un fondo de ahorro guardando diario veinte pesos (en lugar de pretender, de la noche a la mañana, conseguir $7,300.00); puedes dejar un vicio o un mal hábito sólo por hoy; termina un libro leyendo al menos un par de páginas al día, o hacer cinco minutos diarios de ejercicio que siempre serán mejor que nada.

Probar cosas nuevas, y con ello salir de tu zona de confort, es difícil, pero vale la pena. Sin embargo, no debes caer en una espiral de ansiedad de querer salir de tu zona de confort en todo momento.

Una vez que hayas salido de ella tómate tu tiempo para procesar tu experiencia y gozar la satisfacción de haber logrado alcanzar tu meta. El objetivo no es que caigas en una adicción a la adrenalina; el objetivo es que descubras que eres capaz de hacer lo que te propones.

Busca esos momentos de inspiración y de creación para explorar algo nuevo, no sé, cada mes o cada semana, pero no lo hagas diario; no queremos que lo que ahora te resulta nuevo e interesante se convierta de inmediato en un lugar común y aburrido.

El Tercer método

Si sigues todos los consejos que te di podrás salir de tu zona de confort cada vez que te lo propongas.

Sin embargo, hay una tercera forma, más directa, y es siguiendo un método, probado y eficaz, que incluya el acompañamiento de un mentor, quien te llevará, paso a paso, a recorrer este camino de transformación.

El tener un acompañamiento guiado te ayudará a saber que vas por el camino correcto, y al ser paso a paso, y a tu propio ritmo, evitarás sentirte abrumada ante tu propósito de cambio.

Yo puedo ser tu mentora, si así lo deseas. Sólo haz click aquí y verás en qué consiste este método probado que desarrollé. Se llama ¡Otra Oportunidad! y en él podrás aprender a recorrer tu propio camino de transformación, aunque no lo harás sola, yo te estaré acompañando en ese trayecto, y te estaré apoyando con la teoría, con charlas, con historias, con ejercicios y con ejemplos de cómo hacerlo.

García-Allen, Jonathan. ¿Cómo salir de tu zona de confort? 7 claves para lograrlo. https://psicologiaymente.com

Ortiz, Diego. Cómo salir de la zona de confort: 40 Trucos para lograrlo fácilmente. Publicado el 27 de marzo de 2018. https://www.emprendiendohistorias.com

Marta Guerri. Consejos para salir de tu Zona de Confort y no morir en el intento https://www.psicoactiva.com

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Mónica del Valle

PsicoNutrición-México

Nourishing Psychology

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